image1

“Pensar el arte de Santiago Barrionuevo separando al músico del artista visual, sus canciones de sus dibujos, es un ejercicio que no tiene ningún sentido. Y aunque en su caso resulte una obviedad, no es algo común en nuestro planeta donde pareciera que existe en el inconsciente colectivo una pauta que indica que un artista solo puede destacarse en una disciplina.

Y no tiene sentido pensarlo por separado ya que naturalmente se complementa formando un todo. Es justamente eso, lo que lo hace un artista diferente. El combinar esas dos disciplinas de una manera casi orgánica creando un imaginario inagotable que conforma una obra sensible y profunda. Ese universo llamado El Mató a un Policía Motorizado.

Es que si hay algo por lo que se lo puede caracterizar a Santiago como artista, es como un creador de universos. Esos universos compuestos por su música, conceptos y dibujos, nos transmiten un sentir. Y emanan un magnetismo que nos atrapa y atrae.

Su estética visual mescla imágenes típicas de álbumes retro de preparatorias norteamericanas, películas de ciencia ficción y conurbano bonaerense. Retratando escenas simples, cotidianas, las cuales la mayoría de nosotros, en nuestro apuro, las pasamos por alto. Santiago se detiene en la esencia de esas escenas, encontrando la belleza de esos pequeños momentos.

Sus dibujos, de trazo simple y minimalistas, en su mayoría de personajes entrañables despojados de un contexto que nos pueda distraer de lo esencial, contienen mundos enteros en un pequeño gesto. Haciéndole un guiño sutil al espectador. Como si nos estuviera queriendo decir algo. Como si toda su obra en el fondo fuera un gran mensaje encriptado que cada uno tiene que terminar de comprender.

El arte de Santiago Barrionuevo nos deja pensando, genera misterio, interrogantes, nos dibuja sonrisas, hace cantar y bailar. En definitiva, nos hace sentir. Y eso es lo más importante que nos puede dar un artista. Hacernos sentir. Sentir que estamos vivos.”

Tomás Fox